This site is dedicated to all things I see and that I think are interesting to publish almost always are other very smart people.

Archive for May, 2011

Parece imposible….

<iframe src=”https://docs.google.com/present/embed?id=dc6vknv6_3768hdjrdbcg&autoStart=true&loop=true&#8221; frameborder=”0″ width=”410″ height=”342″>

 

Advertisements

Some brew to toast Miles Davis’ birthday

Happy 85th birthday, Miles Davis.

I don’t usually post the better part of concerts on the blog, but given the occasion, I’ll make an exception. Here’s a 2006 concert in New York in which saxophonist Bob Belden, trumpeter Tim Hagans, keyboardist Scott Kinsey, bassist Matt Garrison and drummer Guy Licata and tuntablist DJ Logic performed the music of Bitches Brew.

If you’d like to play the music independent of the videos, it can be found on the recently released disc Asiento, on RareNoise Records. (FYI, Belden’s group goes by the name Animation.)

Last August, Columbia released two deluxe Bitches Brew sets, to mark the 40th anniversary of the Davis double-LP’s release. Included with both sets was a DVD of a previously unissued Davis quintet performance in Copenhagen in November 1969. Here’s the promo clip for the anniversary set.


St. Agustine,FL

This slideshow requires JavaScript.


Jazz

(title unknown)


Sophia en casa:)

This slideshow requires JavaScript.


Shoes Tennis

This slideshow requires JavaScript.


Cumpleanos Feliz Dachel Garcia

<iframe width=”1280″ height=”750″ src=”https://www.youtube.com/embed/N2BV9lHdzrI&#8221; frameborder=”0″ allowfullscreen>


Bichos raros: el barco bisagra y el avión portaaviones

Mientras busco datos para alimentar artículos e historias diversas, sobre todo cuando me encuentro en proceso de documentar textos para Historia de Iberia Vieja y otras revistas, buceando en webs y en bibliotecas (sí, de esas que guardan libros de papel, todavía existen ;-) ) a veces aparecen verdaderos bichos raros dignos de ser mencionados. He aquí dos máquinas asombrosas y extrañas. En primer lugar, el “barco bisagra” (vía Tingilinde), un navío diseñado para recoger contaminación en aguas superficiales. Operados por la marina alemana, los dos barcos de esta clase, llamada Bottsand, pueden cambiar de configuración (en ángulo de 65º) para “barrer” aguas contaminadas e ir así retirando petróleo y combustibles de las aguas.

Bottsand

Otro caso sorprendente de máquina extraña es el avión portaaviones. La idea de construir un vehículo aéreo capaz de transportar en su interior aviones, como si de un portaaviones volante se tratara, es muy antigua. Los primeros intentos fueron llevados a cabo con dirigibles. Pero, de entre todas experiencias, cuya más conocida variante es el sistema de transporte aéreo del transbordador espacial estadounidense, destaca algo muy especial. Se trata del proyecto MX-1016, conocido también como Tip Tow. La idea era sencilla, ya que los primeros reactores de combate tenían una autonomía bastante limitada, ¿por qué no cargar con ellos a bordo de un avión nodriza? La propuesta no llegó muy lejos, pero esta imagen de la USAF de un EB-29A volando con dos cazas EF-84B en el extremo de las alas deja constancia de uno de los aparatos más extraños jamás ideados.

Tip-Tow

Este vídeo demuestra que la propuesta era de lo más peligroso… ;-)


Los pretendientes del primer estampido sónico

En la historia de la tecnología se repiten muy a menudo esos emocionantes momentos en los que, precisamente por el avance de una técnica determinada, aparecen muchos afortunados capaces de lograr algo excepcional, aunque sólo uno de ellos puede llevarse la gloria. Con el primer avión que superó la barrera del sonido sucede eso, demasiados pretendientes y sólo un aventurero reconocido oficialmente. A lo largo de los años cuarenta la tecnología maduró lo bastante como para alumbrar los primeros aviones a reacción, un camino que no tardaría en llevar a un ser humano más allá de la barrera del sonido.

Oficialmente corresponde a Chuck Yeager el honor de haberse convertido en la primera persona en volar más rápido que el sonido. El osado Chuck, que actualmente cuenta con 88 años de edad, entró en la historia de la aviación el 14 de octubre de 1947. La mejor forma de imaginar la situación es volviendo a ver Elegidos para la gloria (The Right Stuff, 1983) una película que retrata bastante bien la aventura de Yeager. No voy a entrar en detalles, porque sobre ello se ha escrito hasta el aburrimiento, pero no está de más recordar que oficialmente aquel día fue la primera vez que un avión superó la barrera del sonido. Claro que, llamar avión al X-1 que pilotó Yeager es simplificar demasiado. En realidad podría decirse que era un misil cohete (o, mejor dicho, es un misil, porque el aparato todavía existe y puede contemplarse en el Smithsonian) con un hombre dentro y había que tener narices, por no decir otra cosa, para decidir pilotar un monstruo así. Y no, la exageración aquí no tiene cabida porque aunque a lo largo de muchos años superó todo tipo de marcas y, además, voló en combate superando peligros sorprendentes, fue aquel día de 1947 cuando demostró que poseía lo que un buen piloto de pruebas debe tener.

yeager_x-1
Yeager posa ante el Bell X-1. Seguramente esta imagen traerá recuerdos a muchos, porque forma parte de la filmación histórica que fue empleada para ilustrar la apertura de los episodios de Star Trek Enterprise, junto con otras aventuras célebres como los vuelos de Amelia Earhart, Charles Lindbergh, los Apolo o la ISS. El X-1 aparece dos veces en esa “intro”, una en vuelo y otra con Yeager, en tierra. (Modo “friki” off… ;-) ).

Cuando otros se volvieron atrás, o pidieron sumas de dinero astronómicas por volar en aquella cosa que a duras penas se podía manejar, la obstinación de Yeager le llevó a romper en medio de un estampido la mítica barrera del sonido sin que casi nadie supiera que apenas si podía mantenerse erguido. Siendo piloto de la NACA, la antecesora de la NASA, probó y mejoró los sistemas de vuelo de alta velocidad con cohetes y realmente sentía que su destino se hallaba en romper la gran barrera. Pero he aquí que Chuck siempre ha sido un obstinado cabezota y, antes de volar en el vientre del cohete a casi 14.000 metros de altitud para convertirse en una celebridad cometió una imprudencia que a punto estuvo de hacerle abandonar su sueño. Apenas dos días antes Yeager había sufrido una caída cuando montaba a caballo y sufrió diversas fracturas. Con las costillas muy dañadas, y con el dolor que eso supone (quienes se han roto alguna vez una costilla saben de lo que hablo y no creo que puedan recomendar semejante suplicio ni a su más odiado enemigo) se presentó Chuck a la gran prueba. Ayudado por una especie de arnés o faja improvisada que un amigo le proporcionó, el piloto penetró en la angosta cabina del Glamorous Glennis, el X-1 bautizado así en honor a su mujer, casi sin poder mover el brazo derecho. Desde luego, sus superiores no tenían ni idea de que iba a pilotar la nave con terribles dolores y dos costillas rotas porque, por supuesto, no le hubieran dejado ni acercarse al B-29 que ejercía las funciones de avión nodriza. Por fortuna, todo salió bien, y Chuck Yeager se convirtió en el primer ser humano en superar la barrera del sonido… ¿o no fue así? Vale, el dato oficial es ese, pero hubo otros pilotos que reclamaron ser protagonistas de la misma hazaña aunque, por desgracia para ellos, lo hicieron en condiciones que impedían la verificación del logro. Recordemos brevemente esos casos, mencionando a sus protagonistas y a las máquinas que pilotaban.


Vídeo que reconstruye con gran acierto el vuelo de Yeager en la película The Right Stuff. Aunque sean ocho minutos, recomiendo verlo, merece la pena y, además, creo recordar que la voz de presentación es la del propio Yeager.

Se cuentan muchas historias acerca de pilotos que, en vuelo picado sobre todo, se acercaron peligrosamente al límite posible de rendimiento de sus aviones. Puede que alguno de ellos superara la velocidad del sonido, entra dentro de lo posible, pero ninguno sobrevivió para contarlo. Sucedió sobre todo en combate, sin tratarse de un intento premeditado o estudiado, en medio de situaciones desesperadas en los cielos de Europa, cuando los novísimos reactores y aviones cohete de la Luftwaffe trataban de frenar los ataques aliados. Ningún avión de la época contaba con un diseño adecuado para superar la barrera del sonido, es más, ni siquiera el X-1 era un avión “completo”, sino más bien un proyectil cohete con cierto margen de maniobra. La bombas volantes V-2habían demostrado que, desde el punto de vista físico, una nave podía superar sin problemas la barrera pero,¿podría un humano sobrevivir en una experiencia similar? Aunque muchos lo dudaban, Yeager demostró que era algo completamente factible. Eso sí, tiempo antes, en Alemania, posiblemente alguien logró sentir lo mismo que Chuck, solo que la historia no recuerda su nombre con letras doradas.

Ningún avión a hélice podía acercarse siquiera a la barrera, pero en Alemania se vieron, sobre todo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, ciertos aparatos que, al menos en teoría, podrían haber osado reclamar el protagonismo de esta aventura. El genial diseñador Alexander Lippisch, que ya visitó TecOb hace tiempo, dio vida a una de aquellas asombrosas máquinas. Se trataba del singular Messerschmitt Me-163 Komet, un planeador impulsado por… ¡cohetes! Al igual que sucedió con Yeager, había que ser un temerario para querer volar con uno de aquellos ingenios volantes.

En teoría, un Komet no podía superar la barrera del sonido, pero forzando al máximo la nave posiblemente pudiera pensarse en algo muy diferente. Yeager siempre será recordado como el héroe de esta aventura, pero posiblemente deba compartir el mérito con un compañero piloto de pruebas que, el 6 de julio de 1944, pareció superar lo imposible. Claro, era alemán y su prototipo era un arma secreta así que mucha publicidad no tuvo, por lo que hubo de esperar décadas a que los datos de su arriesgado vuelo fueran conocidos. Aquel día, Heini Dittmar, a los mandos de un avión cohete Komet logró superar, según los instrumentos que monitorizaron el experimento, los 1130 kilómetros por hora de velocidad pero, ¿puede ser considerado como el primer hombre en superar la barrera del sonido? (1224 km/h a nivel del mar, téngase en cuenta que la cifra cambia con la altitud). Su aventura fue olvidada, como también sucedió con el caso de decenas de pilotos de prueba que lo intentaron y murieron en el intento.


Vídeo documental sobre el avión cohete Me-163 y sus pilotos de pruebas: la célebre Hanna Reitsch y Heini Dittmar.

Sin embargo, el caso de Dittmar no fue único, pues otro piloto alemán dijo también haber roto la barrera. En este caso la afirmación se quedó en eso, en simples palabras, porque no se pudo confirmar. Sucedió el 9 de abril de 1945, cuando Hans Guido Mutke, piloto de combate de la Luftwaffe volaba en una misión a los mandos de un novísimo reactor Me-262. Siempre se ha dicho que aquel avión no podía superar la barrera del sonido, no tanto porque sus dos reactores no fueran capaces de tal hazaña en vuelo picado, sino porque el diseño del aparato no podía resistir las fuerzas que vive una nave cuando se acerca a velocidades tan altas. Sin embargo, Mutke afirmó que, volando a más de 12.000 metros de altitud, forzó su máquina al máximo y descendió como el rayo para ayudar a un compañero de escuadrilla que estaba siendo atacado por un P-51 Mustang americano. Lo que sucedió entonces queda para la leyenda, el avión reaccionó como un monstruo enfadado, los dos reactores llegaron al límite de su rendimiento y comenzaron a lanzar llamaradas, poco faltó para que las alas saltaran de sus anclajes y, la aguja del indicador de velodidad, quedó clavada en el límite de su escala. Repentinamente, como si hubiera penetrado en otro mundo, lo que era un infierno se convirtió en calma, el avión parecía haber entrado en otro universo o, al menos, el piloto así lo afirmó. Tras reducir la velocidad y volver a sufrir nueva mente grandes vibraciones, pudo finalmente regresar a su base, eso sí, con bastantes remaches menos de los que el avión tenía en su partida. No se sabe si Mutke logró superar la barrera, pero su descripción de la aventura concuerda con lo que Yeager vivió a bordo del X-1 pues, cuando pudo finalmente romper la barrera del sonido, su nave pasó de ser como un caballo enloquecido a convertirse prácticamente en una alfombra voladora. Superada la barrera, las vibraciones desaparecían.

Me-262
Me-262, fuente: Wikimedia Commons.

Finalmente, para completar este pequeño repaso, cabe recordar que otro piloto reclamó para sí el mismo mérito, solo que, como en el resto de los casos, nunca ha sido reconocido oficialmente porque los instrumentos de medida empleados en su aventura no eran adecuados. Queda pues la marca de Yeager a salvo, pero no por ello hay que olvidarse de este otro pretendiente del estampido sónico, George Welch, piloto estadounidense que protagonizó dos vuelos extraordinarios a los mandos de un avión que marcó una época, el F-86 Sabre. En concreto, el avión pilotado por Welch era una versión experimental, XP-86, que dos semanas antes del vuelo de Yeager y, en otro vuelo apenas media hora antes de que el X-1 hiciera historia, “superó” la barrera del sonido. En aquellas dos ocasiones, siempre según Welch, la nave voló en picado y con su turboreactor al máximo, logrando romper la dichosa barrera. El problema está en que nadie le hizo caso. Veamos, Welch no contaba con permiso para forzar tanto su aparato y, para colmo, el X-1 era su vecino en la base californiana de Muroc, que con el tiempo pasó a llamarse Base Edwards. Cuentan las malas lenguas que Welch “apostó” que podía superar a Yeager y su cohete, que podría romper la barrera antes que el X-1 y, en su opinió, logró hacerlo en las dos ocasiones mencionadas. Luego, siempre según esa “teoría”, fue silenciado porque, a fin de cuentas, no se podía hacer público que un avión de combate, por muy experimental que fuera, hubiera conseguido derrotar al carísimo cohete X-1 en su propia casa. Se trata sólo de especulaciones que no van más allá, porque nunca hubo pruebas de que Welch pudiera conseguir su sueño por lo que, apenas media hora después de su último intento, fue Yeager quien hizo resonar los cielos a los mandos de un feo proyectil de metal anaranjado con nombre de mujer.

sabre_f-86
Un Sabre F-86, fuente: Wikimedia Commons.

Algunos detalles adicionales: En primer lugar quiero agradecer a @JoseM_SGP cierta pista que me ayudó a elaborar este artículo. Y, para terminar, una cosilla que pueden resultar interesante para apasionados de este tipo de historias. ;-) En Spotify puede disfrutarse de la banda sonora, obra de Bill Conty, de la película The Right Stuff (comienza a partir del corte 8, precisamente titulado “Rompiendo la barrera del sonido”, pues el resto del disco está ocupado por la, también magnífica, banda sonora de Norte y Sur.)


Five questions for Dave Liebman

 
The hearts of jazz fans in Ottawa, Montreal and Quebec City should be beating a little bit faster this week in anticipation of concerts by the Dave Liebman Group.

Expectations for the iconic saxophonist’s shows should be high, given the calibre of the music that he and his quartet presented at Cafe Paradiso in 2008. Since then, the group has recorded Turnaround, an tribute to Ornette Coleman, which was named best CD of the year by German jazz critics, and which I reviewed here.In further kudos news, Liebman earlier this year was named a U.S. National Endowment for the Arts Jazz master.

Not one to rest on such laurels, Liebman, who turns 65 this year, has been prodigiously gigging and recording. The Pennsylvania-based saxophonist recently paid tribute to his great inspiration, John Coltrane, at a New York show that saw him sharing the stage with Coltrane’s son and fellow saxophonist, Ravi. And not long ago, Liebman performed in Poland at an concert that marked the beatification of Pope John Paul II, as you’ll read below in the kick-off question of this little Q & A:

1. I just watched the YT video from Poland featuring your performance at a concert connected to the beatification of Pope John Paul II.

How did that concert come about, how many people saw it (live and on TV) and what did it mean for you to be involved?
I was a substitute for Lee Konitz and only got the call a few weeks before. I think it was only broadcast in Poland but it was quite a great event. The arranger really did a wonderful job. It was also the coldest gig I ever did — freezing!!

2. Speaking of ceremonies, please tell me what it meant for you to be named an NEA Jazz Master earlier this year.
Of course another great honour, most of all to be in the company of so many masters and teachers; also quite proud to be the first of my generation to be given such an award.

3. I recently received your trio CD with Steve Swallow and Adam Nussbaum, and last year I received your two big band CDs and the Ornette Coleman CD. Am I right to think that you’re one of the most prolific jazz recording artists these days? What motivates you to document so much music?
I have a lot of ideas, a lot of energy and am pretty organized in my pursuit of finding the right places for my projects. It is purely documentation at this point since the financial aspect has for the most part disappeared, meaning advances, etc.

4. Speaking of the group with Vic Juris, Tony Marino and Marko Marcinko, how long has it been together, how often do you get to play, and what would you say are the special fulfillments of making music with these peers compared to the myriad other projects and concerts that you are engaged in?
Tony and Vic have been with me for 20 years, Marko for nearly 10. We work a few times a year for a series of gigs, enough to keep things going. It is precisely because I have so many projects that it is important to have one which is completely my responsibility and not shared with others. We have a very large book of music which I am constantly juggling with to keep interest. There’ s nothing as deep as playing with the same musicians over time, and it is something that I know the audience feels, though they may not even be aware of it on a conscious level.

[Here’s the quartet playing a Brazilian festival in 2002, choosing a tune that was guaranteed to knock them out in the land of Jobim: ]

5. At this point in your career, do you ever find yourself nostalgic for the jazz scene/community as it existed when you were coming up, before the rise of jazz schools, digital music, changes in jazz’s audience share, passion for jazz abroad vs. in the United States, and other game-changers? Are things better, worse, or just different for leading jazz artists these days?
Of course I miss the camaraderie that existed when there were places to jam and hang out late, which is the time when people really open up. The informality of jazz is still there, though much less than it used to be. On the other hand, more people know about the music than ever before, so like everything in life, it is a trade-off.

The Dave Liebman Group’s swing through Canada this week includes gigs at:
* L’Astral in Montreal, Wednesday, May 18 at 8 p.m. Tickets are available here.
* Largo Resto-Club in Quebec City, Thursday, May 19 at 8 p.m. For more information, visit Largo’s website or call 418-529-3111.
* Cafe Paradiso in Ottawa, Friday and Saturday May 20 and 21, with shows at 7 and 9:30 p.m. each night. For more information, visit Cafe Paradiso’s website or call 613-565-0657.

In Ottawa, Liebman will also give a masterclass in Carleton University’s Kailash Mital Theatre on Saturday afternoon from 1 to 3 p.m. Admission is $20 at the door ($10 for students). For information: 613-520-5700.